Proyectos en Ejecución

Comprendiendo el posicionamiento estratégico de las mujeres en el conflicto intergrupo. Una reevaluación crítica, experimental y evolucionista de la Hipótesis del Macho Guerrero

FONDECYT Regular
Comprendiendo el posicionamiento estratégico de las mujeres en el conflicto intergrupo. Una reevaluación crítica, experimental y evolucionista de la Hipótesis del Macho Guerrero. 2020
Código: 1200607
Abril 2020- Abril 2024
José Antonio Muñoz (Investigador responsable)

Instituciones Colaboradoras:
Centro de Investigación en Complejidad Social, Universidad del Desarrollo (UDD)
Universidad de Playa Ancha (UPLA)
Universidad de Santiago de Chile (USACH)
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE)

Participantes:
UDD:
José Antonio Muñoz (IR)
Pablo Polo (CO)
Carlos Rodríguez-Sickert (CO)
Nohelia Valenzuela (TEC)
Daniel Torrico (Es)
Oriana Figueroa (PD)

Otros Participantes:
Paula Pávez (CO-UPLA)
Luis Flores Prado (CO-UMCE)
Ana María Fernández (CO-USACH)

*IR: Investigador Responsable; CO: Coinvestigador; Tec; Apoyo técnico; Es; Estudiante Postgrado; PD; Postdoc.

Descripción del Proyecto:
El conflicto agresivo entre grupos de humanos tiene una presencia ubicua en las sociedades que se remonta a los albores de nuestra especie. En este sentido, diferentes autores han propuesto a la competición entre grupos como una de las principales fuerzas selectivas que posibilitaron la evolución de nuestro linaje. Desde hace unos años, el interés por conocer y explicar científicamente desde una perspectiva evolutiva nuestra tendencia a competir entre grupos ha sido el foco de estudio de las Ciencias del Comportamiento, principalmente de la Psicología Evolucionista y Comparada, la Etología Humana y la Economía Experimental. Sin embargo, no es hasta la primera mitad del siglo XXI que comenzaron a gestarse propuestas que entregan una explicación adaptativa a este comportamiento, siendo la “Hipótesis del Macho Guerrero” la que cuenta con una mayor cantidad de antecedentes a su favor, aunque no considera o minimiza el rol de las mujeres en la evolución del conflicto integrupo. Esta propuesta considera que la aparente mayor competencia intrasexual de los hombres y la necesidad por maximizar su éxito reproductivo a partir del acceso a parejas, serían las razones que explicarían por qué estos tendrían una mayor motivación para competir entre ellos y luchar contra grupos rivales. Sin embargo, la evidencia demuestra que las mujeres también compiten intensamente a nivel intrasexual y que, al igual que los hombres, buscan maximizar su eficacia reproductiva, aunque privilegiando el acceso a recursos para la crianza. A su vez, podemos sumar tres aspectos centrales más que se oponen a la visión del rol pasivo de las mujeres en los conflictos intergrupo: 1) la evidencia actual de la participación ofensiva de las mujeres en conflictos armados durante el siglo XX, sistematizada con estadísticas robustas de los principales ejércitos del mundo, 2) los antecedentes derivados de la primatología que indican un rol activo y ofensivo de muchas hembras de especies de primates en conflictos integrupo, algo que a lo menos debería ser discutido puesto que los modelos de conflicto en primates se suelen extrapolar a la especie humana para comprender el comportamiento competitivo masculino y, 3) las motivaciones estratégicas de las mujeres, que pueden cambiar en función de su estatus reproductivo. Estos antecedentes obligan a generar nuevos modelos teóricos que permitan explicar cuál es el papel estratégico de las mujeres dentro del conflicto intergrupo. La problemática se complejiza aún más si tomamos en cuenta que los modelos teóricos que exploran el conflicto intergrupo han evaluado el rol de hombres y mujeres utilizando mecanismos de agresión/cooperación fuertemente desarrollados en los hombres. Por ejemplo, se ha considerado habitualmente la agresión física, así como la cooperación con individuos del mismo sexo, comportamientos y patrones en los que los hombres manifiestan mayor intensidad que las mujeres. Sin embargo, la agresión indirecta y la cooperación intersexo tienen un desarrollo mayor en mujeres que en hombres, pero han sido evaluadas con mucha menor frecuencia. En definitiva, el principal objetivo de este proyecto consiste en reevaluar el rol de las mujeres en el conflicto intergrupo. Para esto, se pretende ir más allá de los modelos actuales que sitúan a las mujeres en un rol casi instrumental y demostrar que la participación activa es también parte de sus comportamientos. De esta forma, emplearemos por primera vez un diseño experimental que incluye dos aspectos fundamentales del comportamiento femenino: 1) La utilización de la agresión indirecta como mecanismo principal de competición y 2) La utilización de la cooperación intra e intersexo como estrategia para vehiculizar el camino hacia los objetivos. En conclusión, este proyecto busca generar datos objetivos y claros, que abran una línea de trabajo hacia una comprensión más acabada y menos sexo-específica, de lo que ha sido hasta ahora.


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